Posts etiquetados ‘amigos’


En algún momento necesitamos una mano que nos agarre con fuerza para saber que somos reales…

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Sé que soy visceral, pasional, vehemente y en ocasiones con un carácter de mil demonios. Intento mejorar, y por suerte la edad te va dando la sensatez para atemperarte por el interés de cambiar lo que no te gusta. Pocas veces me pueden haber tachado de mala amiga, habré cometido errores como todos y si en el momento no me dicen lo que les molesta no puedo adivinar mentes. He cuidado, mimado y estado por mis amigos, en ocasiones el tiempo, las vidas dispares o simplemente madurar de manera distinta, separa los caminos sin volver a cruzarnos. Puede que haya decepcionado, pero siempre he sido clara y no he ido criticando a quienes quiero y aprecio. Durante mucho tiempo me costaba decir no, poder molestar o enfadar a mis amistades por no estar a su disposición y era un 24 horas de “amiga disponible”, cosa que conmigo algunas no fueron así. Se aprovecharon, me utilizaron, no respondían cuando necesitaba un simple “hola, ¿qué tal estás?” y yo consentía al quererles. He callado montones de confidencias, críticas, descalificaciones para no herir a terceros, sabéis el dicho “vale más por lo que calla, que por lo que habla”, me describe muy bien. Y he preferido que el tiempo desenmascare a esos farsantes, no soy nadie para quitar pedestales a quienes tienen mitificados. Me fastidia que duden de mi palabra, que crean que pueda exagerar o mentir, por bien o por mal explico las cosas tal cual, tengo muy buena memoria, y si mi comportamiento ha sido horrible, aunque avergonzada lo admitiré.
Cuando aprendes a quererte y a valorarte, descubres que tales amistades no lo eran y al principio dolía más, pero lograbas respirar hondo y apartarlas de tu vida. Ahora, duele, pero valoras a quienes te quieren y aprecian de verdad, y sigues con una sonrisa sin mirar un pasado que es polvo en el presente.


 

Sutil es la línea que separa al “amigo hipócrita” del simple conocido que sigue en tu vida para cotillear y poder trocearte en minúsculos pedazos.

Al girarte, disecciona cada átomo con críticas, ninguneos, burlas y demás palabras de desdén recubiertas de una maldad teñida de envidia acomplejada y aplaudida entre sorna por otras supuestas amistades comunes.
¡Gracias, cobarde amigo! Por ser tú quien se dedica a prodigar sin ejemplo; el que se cree con derecho a recibir todo tipo de atenciones y aplausos, aunque seas un ridículo de palabras y hechos. Seleccionas víctimas, a veces por la falta de autoestima, rivales en tu atrofiada mente, destinadas a ser destruidas. En otras por mantener entretenida tu aburrida vida, externa e interna, y así poder ser protagonista de vidas ajenas.

Lo veo todo, sigo estando pero un poco más lejano, que siga con su absurdo comportamiento pensando que no me
he dado cuenta (me digo a mi mismo).
Pero la cercanía es cautelosa, sigues dando oportunidades por todo el cariño de tantos años, tantos recuerdos y amistades en común.

Da igual lo que te suceda, le resbala, te
ignora; eso sí, a personas desconocidas con las que no tiene contacto y supo de ellas por ti, a ellas si que dedica atenciones enjabonadas. Actos forzados y exagerados para que lo veas, hay que reírse ante ese folletín de cuarta fila.

Llega un día donde le sucede algo fuerte, le das tu apoyo, pero no puedes estar presente y es ahí cuando aprovecha para dar la estocada intentando ridiculizarte ante su comparsa circense, aprovechando esos otros hundir más el cuchillo y poder decir: ¡yo también soy igual de hipócrita que tú y necesito lucirme!

Aplausos a esos “amigos hipócritas” lo habéis conseguido, tenéis vuestra cloaca para vosotros solos, tranquilos por mi, prefiero bañarme en aguas transparentes.

Pd: ¡Qué te vaya bonito!, pá ti no estoy…


Vivía en un precioso pueblo de gente muy cerrada. A pesar de sus quince años allí, seguía siendo un forastero, un inadaptado. Un mañana al despertar, los habitantes, vieron sus calles vestidas con los lienzos del forastero que aquel lugar le había inspirado durante todos esos años. Fue la despedida del que había sido su hogar…

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¿Cómo tener una relación sin confianza?

Es uno de los pilares que forman la unión entre dos personas, ya sea amorosa, familiar, amistosa… Imprescindible y básica para que fluya de forma sana, auténtica y real. Se mueve en ambos sentidos, alimentados al fortalecerse por la simbiosis creada.

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Cuando las dudas, el recelo y la desconfianza surgen, lo hablas y no ves claridad, es bastante improbable que surja algo bueno de ello; quizás ese radar llamado instinto o intuición haya encendido la luz de alarma para revisar y darnos cuenta que algo falla. Ya sea por incompatibilidad, por ver comentarios y actos extraños que tendemos a no dar importancia, por querer creer o no conocer a esa persona, o simplemente porque nos ocultan partes importantes de su vida y mienten por beneficio propio. En esos avisos es cuando debemos decidir si los tenemos en una “eterna cuarentena” de sufrimiento y tensión o los apartamos de nuestro camino.

Aunque confiemos no existe ninguna garantía donde diga que la relación durará hasta el final de nuestra existencia, de ahí que sea ciega y nos arriesguemos a vivirla. Dure el tiempo que dure nos aportará un crecimiento positivo, buenas experiencias y quedaran grabadas en las páginas imborrables de nuestra vida, siempre serán importantes aunque no sigan a nuestro lado.