Pequeño cuento de gigantes, ogros, aldeanos y otros añadidos

Publicado: 15 abril, 2013 en (S.R.J.)
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Érase una vez,  donde en un mundo imaginario y muy lejano al nuestro existían unas tierras que fueron conquistadas por unos gigantes gracias a la ayuda de sus fieles ogros.
Durante años mantuvieron épocas de guerras en las que otros gigantes querían despojarlos de sus posesiones, alguna revuelta de aldeanos y el resto del tiempo todo seguía en una aparente calma.
Los ogros eran muy listos y cada vez obtenían más poder, gracias a que los gigantes sólo querían vivir una vida disoluta y sin preocupaciones.
Para que los aldeanos estuvieran calladitos y no molestaran, les hicieron creer que eran libres y que podían llegar a tener el mismo nivel que ellos. Debían trabajar duro, regalándoles parte de su trabajo y ganancias.
Poco a poco, los aldeanos fueron consiguiendo ampliar un poquito sus tierras y negocios, viviendo tranquilos y felices. Entre ellos, había un pequeño grupo que nunca aceptó a los gigantes ni a los ogros, hacían pequeñas revueltas, analizaban sus pasos, todo lo que pasaba y estudiaban la manera de poder vencerles. Intentaron avisar a sus convecinos, pero éstos los tachaban de tarados.
Los ogros eran muy avariciosos y aficionados al juego, les encantaba apostar y liaban a los pobres aldeanos en sus tretas. Necesitaban más dinero para poder continuar con su modo de vida y viendo lo ilusos que eran, decidieron convencer a los aldeanos para que les dejaran parte de sus tierras, dinero y cosechas a cambio de unas nuevas parcelas en otros lugares del reino. Pero no era un sólo pago, cada mes les tenían que dar esas cantidades. Los aldeanos al ver que sus cosechas daban fruto y que sus animales crecían, no se lo pensaron y aceptaron esa oferta.
Muchos dejaron sus tierras, para irse a esas parcelitas, vendieron sus animales porque no podían cuidarlos en el nuevo lugar y otros seguían manteniendo ambos lugares.

…Todo parecía ir bien….

De otros lugares llegaron gigantes y ogros que estaban dirigidos por el gran titán. Éste pretendía tener a sus pies a todos los reinos y dirigirlos a su antojo. Sus secuaces, engatusaron a estos ogros, haciéndoles creer que podrían aumentar sus riquezas si se les unían.

…El plan había surtido efecto…

Convencieron a los aldeanos que ahora podrían ser conocidos en otros lugares, !ya que iban a ser titánicos!
Les cambiaron su moneda, empezaron a viajar y muchos otros llegaron para conocerles.
Todo iba a las mil maravillas y los aldeanos empezaron a querer más, no se conformaban con tener una parcelita o unas tierras, querían ser dueños de su propio palacete.
Los ogros, que ya habían previsto esa reacción, les pidieron más de las cosechas (que aún seguían pagando, más lo que les regalaban cada més) y de los animales que tenían, debían trabajar más horas y el precio de nuevas parcelas, de las tierras aumentó por tres su valor real. A los aldeanos no les importó, creían en los ogros.
En la misma medida aumentó el precio del grano, de los diezmos, de las ropas,  pero aunque trabajaban mucho su beneficio era el mismo que antes.
De repente, construyeron una gran presa para poner un canon por su uso.  Subieron las tasas de los caminos.  Los ríos llevaban poca agua, el ganado pasaba hambre, los campos se secaban y los ogros no dejaban de pedir lo suyo. Y cada vez vendían menos.
Los aldeanos estaban desesperados, no podían dar lo que les reclamaban los ogros, porque sino su familia, animales y tierras dejarían de existir. Se escondían cuando los veían llegar sedientos de cobro.
Empezaron a llevarse lo que encontraban en las aldeas, expulsaban a los aldeanos de sus parcelitas y a cambio pedían más y más.

…El gran titán exigía que todos debían seguir teniendo el mismo nivel de antes, que para eso ahora eran titánicos…

Los ogros decidieron, recoger más de los aldeanos y a unos pocos incautos que llevaban una vida tranquila les convencieron para que guardaran sus bienes en el castillo, diciéndoles que así estarían a buen recaudo. Pero los ogros seguían divirtiendose y viviendo a lo grande. Jugaban con los otros ogros del gran titán, perdiéndolo todo.
Pasaban los meses y las tierras no daban los cultivos necesarios, el embalse estaba lleno, pero no querían abrirlo si los aldeanos no pagaban más. Los ogros arrasaron muchas aldeas, las personas vivían en las calles, las enfermedades afloraban, el hambre les perseguía y la ruina reinaba en esos momentos.

blanco-y-negro

Los aldeanos que habían guardado sus bienes en el castillo fueron a reclamarlos, entonces se enteraron que habían desaparecido, ya no existían. Los ogros se lo habían gastado todo…

…El gran titán ofreció víveres, animales y grano para que lo gestionaran y así siguieran fuertes…

Los ogros, como eran tan avariciosos se lo quedaron y sólo lo compartieron con los gigantes.
Los aldeanos estaban cada vez más tristes, se sentían engañados, no podían trabajar, no tenían donde vivir y la indignación afloró.

…Los ogros del gran titán avisaron que si las cosas no cambiaban pasarían de ser titánicos a ser esclavos…

Como la voz de la conciencia, aparecieron con fuerza los aldeanos que nunca habían aceptado a los gigantes y a los ogros. Volvieron a hablar con sus convecinos, recordándoles que aquello ya lo habían predicho y los aceptaron sin ningún rencor por el rechazo de antaño.
Les enseñaron todo lo que habían aprendido durante esos años, empezaron a compartirlo todo, vivían en comunas y poco a poco se hicieron más fuertes.

…Los gigantes se asustaron al ver que los aldeanos ya no les hacían reverencias y que se mofaban de ellos. ¡Ya no les tenían miedo!…

Sin que los ogros pudieran evitarlo, los aldeanos empezaron una lucha.  Cultivaron en tierras alejadas, canalizaron parte del agua del río, entraron en las parcelas más alejadas para recuperar sus viviendas. Reconstruyeron antiguas aldeas. Iban a lugares más lejanos a vender sus pocos excedentes, pero no era suficiente. Debían derrotar a todos los ogros y gigantes para poder volver a ser felices y libres.
Entraron en guerra, donde hubo muchas bajas, destrozos y aldeas destruídas, pero lograron llegar al castillo. El esfuerzo obtuvo el resultado que buscaban y apresaron uno a uno a todos los ogros.
Los encerraron en las mazmorras del castillo, y los gigantes, que eran unos cobardes,  huyeron en busca de un nuevo reino.
Y por fin todo volvió a crecer.

…El gran titán envió inútilmente a otros ogros que perecieron en el intento, y al final entendió que si desde un principio hubiera hablado con ellos ahora todos serían titánicos…

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