GRANDES, PEQUEÑAS, MEDIANAS, BREVES, LARGAS HISTORIAS

Publicado: 11 julio, 2011 en (S.R.J.)
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Todo vuelve, aunque lo creas imposible en el momento pasado, cuando llega ese día futuro de semanas, meses, años llamando a tu puerta, a tu teléfono, cruzando una calle, en una cafetería, restaurante o bar. Miras con cara sorprendida sin saber por qué ahora, ya no tiene sentido, recuerdas ese ayer y te es indiferente.

 

 

Mañana, hoy, ayer...

 

 

Vibra el móvil, es un mensaje, siempre lo tengo en silencio excepto si sé con seguridad que he de recibir una llamada y, a veces, cuando estoy fuera de casa. Miro a ver quien es, resulta ser un tipo que conocí hace tiempo, paso de contestar, no he borrado su número por si un día decidía llamarme y así no cogerle la llamada. Cuando nos conocimos nada fue perfecto, salvo las horas de sexo, pero viéndolo en la distancia eran más las ganas de sentirme deseada que el propio deseo de estar con él. Ha sido un ir y venir de llamadas, de mensajes, en un periodo de tiempo que quería saber como era, pero me aburrió con sus falsas verdades, con ese hermetismo que no me convencía, con su sinceridad llena de mentiras. Acepté el juego durante un tiempo para ver hasta donde llegaba, hay veces que el morbo de las situaciones se convierte en un acertijo que me gusta desvelar. Ahora no tengo ninguna curiosidad, no me atrae nada de él e incluso me da grima pensar en nuestro furtivo encuentro.

Borro el mensaje, pasan las semanas, me conecto al messenger y veo una solicitud de amistad, la dirección me suena, miro el perfil y resulta ser otro tipo que conocí, pero con el que no llegó a pasar nada. En este caso la curiosidad me puede y lo acepto, para ver que es lo que quiere, ha pasado casi un año desde que decidí no hablar más con él. Ahora se hace el interesante, esperando a que sea yo quien dé el primer paso, saludo con sorpresa y de manera cordial le pregunto por su vida. Da un par de contestaciones desapareciendo rápidamente, creo que quiere despertar mi interés. Al día siguiente vuelvo a verle conectado, dejo pasar un rato antes de escribir nada, él parece expectante, sabe que volveré a decirle algo y así es. Tras cuatro o cinco frases sin sentido, hago la ansiada pregunta y acto seguido me veo perpleja leyendo un absurdo monólogo lleno de recriminaciones, consejos baratos y falsas verdades, me hace mucha gracia la gente que confunde el ser honesto con decir todo lo que se les pasa por la mente de una forma desacertada y grosera, sin pararse un momento a observarse a si mismos.

Dejo que siga escribiendo, pensando en lo surrealista de la situación. Hago memoria de cuando lo conocí, meses charlando, conociéndonos, de saber que no me interesaban las historias de una noche o dos, tener intereses comunes y buscar lo mismo que yo, resultó ser todo una cortina de humo para llevarme a la cama. Al sentirme engañada por el paripé que montó, después de decirle lo que pensaba, corté todo contacto con él. Mi cabeza vuelve al texto, esperando a que acabe, parece que le hace sentirse grande, victorioso con la sarta de sandeces que me ha soltado. Le doy la réplica en tono irónico, burlándome de lo hondo que caló en él mi negativa, no puedo evitar decir algunas palabras en voz alta mientras me río, de lo dolido que está después de tanto tiempo de algo que ya ni me acordaba. Me reitero en lo que le dije hace meses, recomendándole que pase página y acto seguido me despido dejándole con la palabra en la boca, diciendole que no me moleste más y busque a otras a las que marear.

Pasan más semanas y el tipo del mensaje vuelve a enviarme otro, parece que insiste, se cree que por estar en mi ciudad voy a caer rendida a sus pies, sigue sin interesarme, me agobia recibir noticias suyas, espero que esta vez ya se dé por aludido y no vuelva a tener más noticias de él.

 

Estamos en verano, mi armario de cadaveres aun sigue bastante lleno, aguardo paciente de quien será la siguiente llamada, el siguiente mensaje, o próximamente paseando, en un bar, en cualquier lugar no esperado encontrarme a esa persona de un pasado lejano, cercano que ya no me importa.

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comentarios
  1. Dante dice:

    Que miedo. Yo también creo lo mismo, el pasado siempre vuelve. Cuando me toque no se que pasara. ¬¬
    Con tu permiso me pasare a menudo.
    Saludos

    • rizoswoman dice:

      Hola Dante, encantada de verte por aquí!!!
      jejeje en según que casos puede asustar, pero por ahora en el mío han quedado en meras anécdotas… También influye lo que hayamos podido hacer en el pasado y que ahora no nos vaya a pasar factura jejeje
      Me alegra que te haya gustado lo que has encontrado aquí, pásate cuando quieras ahora ésta también es tu casa!!!
      Saludos y hasta pronto!!!

  2. Josep dice:

    Estàs pensant en escriure una biografia?

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